Ses Roques, Cala Comte. Ibiza.

Price:
27€

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3
On 17 septiembre, 2017
Last modified:17 septiembre, 2017

Summary:

Un chiringuito en una cala ibicenca en la que tomar un arroz con unas vistas excelentes. Un poco de relax ante un azul mediterráneo

Hay dos Ibizas, la de la fiesta, el desmadre y hay otra Ibiza mucho placentera para el alma. Una Ibiza que invita a relajarse, disfrutar de la vida con calma y reflexionar sobre el sentido de la vida. Hoy os traigo uno de esos espacios que invitan a disfrutar del entorno y a ser posible con buenos amigos, como fue mi caso, o esa persona tan especial que quieres que este a tu a lado en esos momentos. En una de esas calas paradisíacas de aguas cristalinas y fondos de arena fina llamada Cala Comte nos encontramos con un chiringuito, ibicenco eso si, con una ubicación privilegiada. Ses Roques es un espacio abierto al mar con vistas a una pequeña ensenada azul mediterránea con fondos inmaculados.

La carta es amplia pero sencilla, me explico, hay abundantes platos para satisfacer cualquier paladar pero con preparaciones sencillas. No busquéis cocina de autor, es un chiringuito de playa “premium” eso si, pero chiringuito. Por supuesto la cocina mediterránea es la estrella con los arroces como protagonistas. Un detalle muy importante es que en la carta están especificados los alérgenos que tiene cada plato.

Mientras esperábamos tomamos un entrante típico de Ibiza, el pan con alioli con unas aceituna (1,75€). No hay restaurante en Ibiza en que no te lo ofrezcan y con mayor o menor fortuna (alioli de bote en algunos casos) Este fue uno de los mejores que tomamos en la isla blanca aunque el pan eran los típicos minipanecillos sin nada que destacar. Es el problema de ser gallegos, el listón para el pan lo tenemos muy alto. Excelente apertura mientras disfrutábamos de las vistas tras una zambullida rodeados de peces mientras disfrutábamos de un paisaje relajante…un islote en medio de un mar azul. ¡ Que metáfora ! ¿ No os apetece perderos ahí y desconectar de todo y todos?

Somos arroceros y pedimos el arroz de carne y marisco (20,50€ pax) para cuya presentación nos trajeron en un paellera que acomodaron en una mesita auxiliar.

Un detalle que me gusto es que la amable camarera que a pesar del agobio de trabajo atendía con una gran sonrisa nos emplato el arroz con sumo cuidado y dejando una bonita presentación El arroz estaba correcto, siendo un poquito puntilloso quizás le sobrase un par de minutos, pero el sabor era bueno con carne de pollo, langostinos y mejillones. Por cierto el marisco tenia muy buen sabor especialmente los mejillones

La carta de postres había diversas elaboraciones caseras y típicas de la isla con un precio medio de 7€ pero nosotros teníamos cuerpo de helado, es lo propio en un día de calor playero y de eso disfrutamos. Una clásica comtesa (3,50€) ya que estábamos en Cala Comte y alguna volvió a la infancia tomándose un refrescante Calippo (2€)

Otro bonito detalle es que al finalizar el refrigerio nos pusieron dos botellas con el típico licor de hierbas de la isla. Para los que no los conozcáis no tiene nada que ver con los licores “atlántico” sino que es un licor mediterráneo, emparentado con el Ouzo y el Raki con base de anís y aromatizado con diversas hierbas. Fresquito y en ese entorno mas dos chupitos bajaron sin darnos cuenta. El otro licor era de la casa a base de melocotón y con canela, me encanto. Muy suave y con los aromas del melocotón presentes por encima del alcohol, muy relajante mientras hablábamos de amores, trabajos, amigos que echábamos en falta y ante todo disfrutábamos de un momento mágico.

No bebimos vino, tomamos una botella de agua (5€) y refrescos (3€), aunque la carta disponía de varios vinos de diversas denominaciones de origen a unos precios eso si un poco altos.

En Ses Roques disfrutamos de un gran momento disfrutando de una fantasía mediterránea con un arroz correcto y unos ricos licores de la tierra con unas vistas fantásticas El precio fue un poco alto en términos absolutos pero es que el entorno a veces también hay que pagarlo y es un capricho que a veces hay que darse. Y si ya os quedáis por la zona a ver la puesta de sol y aprovecháis para robar un beso entonces y solo entonces habréis encontrado la felicidad.

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