Un fin de semana con el Kia Proceed 1.0 T-GDI.

Hay ofertas que no se pueden rechazar y por eso cuando me ofrecieron hacer la auditoría de producto del nuevo Kia Proceed durante un fin de semana para hacer una de mis rutas gastronómicas no pude mas que esbozar una sonrisa pícara mientras decía ¡Si, quiero! Cual novio ante el altar. Así que el día de autos, nunca mejor dicho, me personé en las instalaciones de Compostela Concesionario en el Polígono del Tambre a recoger el “haiga”. La primera impresión fue muy buena. El diseño es fantástico con su carrocería “shooting brake” que con su linea de coupe familiar hace disimular sus 4,60 metros de largo y si lo vestimos con este sugerente rojo con pretensiones deportivas ya tenemos la combinación perfecta. No se por qué me vino a la memoria Kelly LeBrock en la película “La mujer de rojo”. Me cedieron la versión de entrada en la gama que es un 1.0 T-GDI de 120CV en su acabado GT Line.

La primera parada de este tour turístico gastronómico fue en Santiago en el Pampín Bar de Alen Tarrío, reciente ganador del concurso de Cocinero del Año en el Forúm Gastronómico. En su local con ese encanto kitsch de los bares de antaño nos propone una cocina basada en el producto gallego. Probamos una rica empanada de xoubas, una ensaladilla muy competente y alguna cosilla a mayores pero lo que más me sedujo fue el coulant de Tarta de Santiago.

Tras la comida vuelta a Coruña y decidí volver por la nacional para ir conociéndonos poco a poco, era la primera cita con el Proceed y como decía Luis Fonsi hay que ir “Despacito…” Me adapté muy rápidamente al puesto de pilotaje, mención especial para los cómodos asientos con toque deportivo. La vida a bordo es muy fácil con todos los mandos a mano y con un manejo muy intuitivo. Los acabados son de muy alto nivel con buenos ajustes y sin ruidos parásitos. En el salpicadero domina el negro con materiales acolchados e inserciones en el tan de moda negro piano. En la consola central hay una inserción en negro piano que la vi demasiado propensa a los roces con anillos y uñas. Quitando ese pequeño detalle tanto a mi como a todos los que subieron al coche les sorprendió el altísimo nivel del interior.

En Coruña tocó cenar con los amigos del grupo RuRes y el restaurante elegido fue un clásico de ciudad, el Miga de Adrián Felipez. En un local muy acogedor de la Plaza de España . Volvemos a la cocina de proximidad, carne gallega, productos de la ria, pan de Carballo…Nos encantó el trato dispensado a la carne, el solomillo de rubia gallega con salsa Bourguignon estaba de lujo al igual que la rubia gallega picada a cuchillo (no es que matase a una chica rubia de Santa Comba, es un steak tartar al estilo Felipez), unos ricos chocos y un atún con un toque picante y huevo. En el coche sufrimos los típicos atascos coruñeses y con cuatro personas a bordo sin ningún tipo de problema. Ágil en ciudad y con buena visibilidad, incluidos retrovisores excepto hacia atrás debido a su silueta coupe. El sistema ISG de encendido y apagado en semáforos apenas se notaba y es de muy buen funcionamiento.

Los pronósticos para el sábado eran de sol y ya sabéis que tengo debilidad por Arousa. Así que llamé a una buena amiga: «Tengo un coche con techo acristalado practicable, va a hacer  sol y conozco el sitio perfecto para probarlo». Y allí nos dirigimos mientras nos íbamos compenetrando cada vez mas conductor y maquina. Ella me mostraba sus encantos y yo me dejaba seducir…o quizás no, no soy un chico fácil. A nivel de seguridad el coche tiene todos los adelantos técnicos, ABS, ESP, airbags, sistema de advertencia de colisión frontal, etc…pero me llamó la atención el sistema de mantenimiento del carril. El coche lee las lineas pintadas y si cambias de carril sin poner el intermitente el coche gira el volante para llevarlo al sitio. Hice la prueba de soltar el volante en una zona de tráfico restringido y el coche trazo perfectamente la curva sin ayuda. Unido al detector de fatiga me parece imprescindible si conducimos por autovía de noche. Otra curiosidad es que si no pones el cinturón de seguridad no permite sacar el freno de mano eléctrico.

El coche devoraba kilómetros sin piedad a un ritmo bastante bueno con sus 120 CV que pueden parecer pocos pero mueven el coche perfectamente para un uso normal. Este motor tricilíndrico de 998cc es muy silencioso y no se aprecian ruidos ni vibraciones extrañas. De hecho en el interior apenas se oye hasta pasadas las 4500 rpm y si tenemos en cuenta que a 120 km/h va a unas más que relajadas 2750 rpm o algo menos de 2000 rpm a 90 km/h en una 6ª muy utilizable. Para quien eche de menos un poco más de dinamismo o use el coche con cuatro personas y su muy capaz maletero de 594 litros a lo mejor le interesa más la versión 1,4 de 140CV.

La primera parada la hicimos en A Esclavitude donde pudimos disfrutar del entorno de su santuario mariano y que fue edificado sobre una fuente que cuenta la leyenda obró el milagro de curar a un arriero que bebió de sus aguas y curo una grave enfermedad mientras imploraba a la Virgen: ¡Librame de esta esclavitude! Eché un trago por si acaso pero sigo igual de mal de lo mío.

La siguiente parada fue en Catoira donde subimos a ver los molinos de viento de Pedras Miudas desde los que se observa una magnífica panorámica del Ulla y como se transforma poco a poco en el Mar de Arousa. Por cierto, estos molinos de viento son una rareza en Galicia ya que como tierra de agua solemos confiar a la energía hidráulica la fuerza para extraer del grano la excelente harina para cocer el extraordinario pan gallego.

La subida es por unas corredoiras asfaltadas en las que el coche me volvió a sorprender por su óptimo equilibrio entre suspensión deportiva y comodidad. El coche no barqueaba ni tampoco había ruidos extraños a pesar del asfalto roto. La curvas cerradas se daban con sorprendente agilidad para un coche de 4,65m ayudados por una dirección muy directa con 2,5 vueltas de tope a tope.

Seguimos hasta Carril e hicimos una parada ante ese paraíso que es la isla de Cortegada, con su bosque de loureiros a pie de playa. Una isla de cuento con su aldea abandonada y con mucha historia que nos habla de invasiones normandas, piratas berberiscos, una propiedad de la corona y hoy en día parque natural. Allí sacamos estas bonitas fotos donde destaca su elegante diseño con sus llantas de 17”.  Una opinión personal es que si bien estéticamente quedan impresionantes estas 225/40 17 la moda de poner llantazas a los coches me parece exagerada en vistas a la efectividad.

Tocaba repostar y nos dirigimos a la Casa de Comidas Rey Abal donde el simpático Evaristo nos sirvió unas zamburiñas al vapor, ¡si, al vapor!, que estaban para quitarse el sombrero acompañadas de una taza de Albariño.

El día mejoraba por momentos tanto por la compañía como por la sensaciones que daba el coche. El techo practicable da mucho juego aportando luminosidad al interior y sin restar apenas habitabilidad en el interior. Uno de los miembros de RuRes sobrepasa el 1,90 e iba con total comodidad en el coche. Os muestro como es la habitabilidad, el espacio para las piernas, en las plazas traseras. Se puede apreciar la salida de aire trasera que no todos los coche traen de serie.

Tras llegar a Sanxenxo / Portonovo y disfrutar de su paseo hicimos un poco de terrazing acompañados de una queridísima amiga aborigen del lugar donde hablamos de lo divino y lo humano. Ahí observamos más de una cabeza girar siguiéndonos con la mirada y es que el coche llama la atención por sus elegantes lineas.

El sol empezaba a caer y nos decidimos a ir hasta A Lanzada a disfrutar de la puesta de sol y donde descubrimos uno de sus mayores aciertos estéticos; su preciosa trasera iluminada. Y bueno, puesta de sol, techo abierto, el faro de Sálvora al fondo…

Cae la noche y tocaba hacer la prueba desde el puesto del navegante o copiloto además siempre viene bien tener el punto de vista femenino y es que el mundo del motor no es sólo cosa de hombres. Eché el asiento para atrás, techo abierto (os había comentado que tenia techo acristalado y me encanta) y sonando Enya en el excelente equipo de sonido firmado por JBL. Disfrutar del Orinoco Flow mientras una preciosa mujer te guía en la oscura noche estrellada con todos sus matices de sonido fue una experiencia única. El equipo multimedia se maneja desde una pantalla táctil de 8” con Android Auto o Apple Car con navegador incluido. Me encanta la posibilidad de oír y contestar los whatsapps por voz. Con cierta divertida anécdota de alguna que mandó un mensaje no apto para todos los públicos y había público en el coche 😉

Llegó el domingo, el último día de la auditoría. El viernes fue con el grupo RuRes, el sábado con amiga por el Salnés pero el domingo, mientras el país elegía su destino era para mi y el coche. Los dos solos, sin compromisos, sin destino fijo, fiándolo todo al destino, buena música, techo abierto para vigilar al caballo alado. Nos perdimos por una carretera de montaña que no hizo sino corroborar todas las sensaciones percibidas. El motor muy lineal, sin efecto turbo a pesar de serlo con empuje suficiente, el 0-100 en 11,3” y las recuperaciones de 80 a 120km /h en 13,8”.Prestaciones correctas para un coche de 120CV y un peso mínimo en orden de marcha de 1360 kg. Si quieres más potencia hay un 1,4 de 140 CV o 1,6 de 204 CV ambas turboalimentadas y de cuatro cilindros o un 1,6 turbo diesel de 136CV. El tarado de las suspensiones me pareció muy equilibrado, ni muy duro ni muy blando. El coche al entrar fuerte en alguna curva no mostraba ningún mal modo ni flotabilidad. Unos frenos con buena mordiente desde el principio del recorrido del pedal, como pude comprobar por culpa de un idiota que iba mirando el teléfono mientras conducía. El cambio es de agradable uso con los recorridos muy marcados y un buen escalonamiento con una sexta muy usable y si nos falta fuerza, bajar marcha, estirar un poco el motor que son de gasolina y pueden pasar de 2000 rpm sin romperse. 

Me llamó la atención la cantidad de gadgets tecnológicos presentes a bordo como el asistente de cambio de carril, el indicador de fatiga, el lector de señales que te indica la velocidad máxima en cada tramo, el indicador de ángulo muerto que me avisó de un pizzero temerario adelantándome por la derecha, el equipo multimedia JBL, del cual muchas funciones se pueden manejar desde el volante y también visualizar desde en la pequeña pantalla LCD situada entre los relojes de velocidad y rpm. Y no me quiero olvidar del asistente de aparcamiento, el coche mide los huecos y te dice dónde cabe. Tú sólo has de acelerar, frenar y alternar entre marcha adelante y atrás según te lo demande. Los giros de volante los hace el sistema a una velocidad asombrosa y aparca en sitios donde crees que es imposible.

Los acabados son de primer nivel con el único pero de la consola central en negro piano, que queda muy bonita pero muy sensible a las rozaduras, y una excelente habitabilidad para cuatro personas. En las plazas traseras tres personas salvo que sean tipo fino o se tengan mucho cariño pueden ir un poco justas aunque la persona de la plaza central iría aceptablemente cómoda debido a lo poco intrusivo del túnel central.

El maletero es muy espacioso con los 594 litros y para que os hagáis una idea lo veis con una chaqueta estirada y aun hay espacio detrás de los guardabultos de aluminio. Todo ello cubierto por una lona enrollable que me costaba encajarla en su anclajes a la primera. La boca de carga si podría ser un poco más ancha y baja pero son servidumbres de la estética. Ahí va situado el subwoofer del sistema de sonido y la llanta de repuesto bajo la alfombra.

El consumo me pareció muy razonable siendo un 6,5 litros durante la toda la prueba y un 7,3 litros el domingo con ciudad y carretera de montaña un poco más alegre como nos chivaba el ordenador.

El coche me ha sorprendido muy gratamente tanto a nivel estético, dinámico y de dotación. Sin apenas puntos flojos como la ya comentada visibilidad trasera, la consola negro piano y la loneta trasera que hay que ser un poco fino para ponerla a la primera. El motor para un uso normal es suficiente aunque entiendo que alguien puede preferir los modelos de 140 CV o 136 CV turbodiesel. Y me despido agradeciendo a Compostela Concesionario su deferencia al cederme el coche y recordaros que ha sido elegido mejor concesionario postventa de España y entre los 50 mejores de Europa lo cual en una marca que da 7 años de garantía, es un plus.

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