Una ruta distinta por el Salnés. Lugares secretos.

Hay un Salnés distinto, alejado de los masificados circuitos turísticos habituales y que os invito a que me acompañéis a descubrirlo con una ruta que os reconfortara cuerpo y puede que el alma. Os doy diversas opciones que podéis combinar a vuestro gusto si bien el recorrido que os presento es el que hice en su día. Partimos de nuestro cuartel general ya tarde y llegamos a la zona a la hora de comer y lo primero es tener el el estomago lleno para afrontar el recorrido con garantías de que no nos de una debilidad.

Inauguramos la terraza del hotel Sete Campas en Meaño, donde bajo una tupida parra con vistas al valle y con la escolta de un tradicional hórreo podemos disfrutar de las típicas raciones de la zona con un fresco albariño.

Nosotros nos atrevimos con las clásicas zamburiñas a la plancha (12€), estamos en tierra de marisco y siempre hay que apostar por los productos de cercanía.

Seguimos con una de las elaboraciones típicas de la zona, la richada (9€). ¿Que es la richada? son tiras de carne de ternera fritas con patatas, pimientos y cebolla. Tranquilos, despues ya quemaremos las calorías.

Y cerramos con un goloso flan de huevo (4€) con nata y chispas de chocolate. La sobremesa invita a la relajada tertulia hablando de lo divino y lo humano con chupito de tostada para matar la bicheria del coronavirus de las vías respiratorias.

Saliendo a la derecha de As Sete Campas nos encontramos con la carretera EP9205 a Sanxenxo, tras recorrer unos 500 metros veremos a la izquierda, justo antes de que la carretera empiece a ascender, un pequeño apartadero donde dejar el coche con unos carteles informativos. Ahí empieza la Ruta dos Muiños da Chanca. Siguiendo el curso de este regato disfrutaremos de varios molinos restaurados bajo la sombra de los arboles con sus canales y presas para moler el grano que tan buen pan da en la zona.

En unos cientos de metros nos encontraremos el Muiño de Daniel donde podremos comer o como hicimos nosotros tomar un café a la sombra mientras disfrutábamos del relajante sonido del correr del agua. Hablando de la tierra y la luna, de esos momentos de sosiego y que te hacen plantearte si merece la pena el stress del trabajo por estupideces. Cuando lo importante es esto, disfrutar de los buenos momentos con buena gente.

Mención para la pequeña cascada situada en la parte de atrás del local y que tienta meter la cabeza para refrescarse en plena canícula.

Desde ahí mismo podemos abandonar la senda y ascender a la carretera que se ve a la derecha hasta el grupo de casas que se ven a la derecha. Ahí nos encontraremos con una pequeña joya de la la arquitectura religiosa gallega como es el la iglesia de San Miguel con un precioso cruceiro a su izquierda. Lo mas peculiar de este conjunto arquitectónico es su cementerio, en galería porticada y todo en obra de cantería. Me encanta la paz que se respira en el lugar así como las vistas a la ruta dos Muiños da Chanca.

Podemos volver a recoger nuestro coche por la pista asfaltada que va a dar justo al inicio de la ruta. Comenzamos a ascender por esa carretera en dirección Sanxenxo unos 500 metros mas y veremos en lo alto de una colina el Santuario de San Benito de Lores. Para acceder debemos desviarnos a la izquierda por una pista que queda al lado de Casa Rosal. Otra opción es dejar ahí el coche y subir andando.

El lugar posee unas vistas impresionantes al valle del Salnés y a la ría. Os recomiendo encarecidamente visitar el lugar ya que es una atalaya privilegiada y otra vez disfrutaremos de paz, serenidad, relajación. No pude resistirme el placer de hacer sonar el mi cabeza el “Evening falls” de Enya…simplemente magia. Las fotos no hacen justicia a la belleza de la panorámica.

El templo en si no posee nada destacable en su arquitectura, si en su historia. Cuenta la leyenda que durante una época de sequía en que los cultivos se secaban y los animales agonizaban de sed los vecinos hicieron una rogativa. A uno de los vecinos se le apareció San Benito e hizo brotar una fuente, que esta al pie del santuario, que nunca se secaría a cambio de que edificasen una ermita en su honor. El pobre campesino que no era arquitecto hizo lo que pudo con barro y paja con lo cual el templo de vino abajo… ¡dos veces! San Benito viendo el percal y como buen ruteno se volvió a aparecer al granjero/ingeniero dicendole: ¿Que hay de lo mío? Y efectivamente, a la tercera fue la vencida.

San Benito es un santo de mucha devoción en la zona y todos los 11 de julio se celebra una multitudinaria romería en la que aquellos que sufren dolencias en la piel mojan un paño en el aceite calentado previamente en la iglesia y lo pasan sobre la zona afectada para curar sus dolencias.

Volvemos a la ruta, y ahora el cuerpo nos pide mar, salitre, yodo… No, no os voy a llevar a Pedras Negras ni al paseo marítimo de Sanxenxo. Vamos a perdernos por la ensenada frente A Toxa por la zona de Castrelo, donde las parras de albariño tocan el mar, el mar de Arousa. Un mar tranquilo que parece un lago, un mar generoso con quien sabe amarlo y tratarlo con dulzura, un mar de tranquilidad.

Para llegar cogeremos la PO550 que vertebra el Salnés desde A Lanzada a Cambados, viniendo del sur y tras pasar Dena en dirección Cambados, en la segunda rotonda tomaremos la tercera salida señalada como campo de futbol de Castrelo y seguimos por la carretera “principal” hasta llegar a una piscifactoría de Aquacria Arousa, esta señalizado. Allí veremos una pequeña ensenada donde en marea baja podemos acceder a los Islotes Bico da Ran donde disfrutaremos de una panorámica excepcional de la ría. No es recomendable el baño en bajamar por las corrientes de arrastre. Es destacable como el influjo de las mareas crea paisajes dinamicos que nos hacen encontrar matices distintos en cada visita. 

Seguimos bordeando la costa a nuestra izquierda, dirección norte y llegaremos a la zona de O Facho veremos esa imagen de los viñedos a pie de playa.

Y si atardece podemos tomar un refrigerio en el chiringuito situado al lado de las ruinas de una antigua telleira o darnos un baño en la playa con toda la tranquilidad del mundo.

Y hasta aquí esta ruta por el Salnés un poco distinta, más intima y alejada del bullicio de Sanxenxo, O Grove o Cambados. Una ruta que nos permitirá conocer un poco mas de la historia. y esencia de esta fértil tierra y sus nobles gentes.

Sed felices 😉

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