Yayo Daporta, Cambados. Pontevedra.

Price:
93€

Reviewed by:
Rating:
5
On 7 junio, 2019
Last modified:7 junio, 2019

Summary:

Una referencia en el Salnés que bien merece una visita, cocina de proximidad con el mar y el albariño como protagonistas.

El Salnés tiene una gran oferta de restaurantes de calidad y uno de sus estandartes es Yayo Daporta en la preciosa villa de Cambados. Los auditores de RuRes hacia mucho tiempo que teníamos pendiente en hacer la auditoría de producto correspondiente y por fin el viernes santo pudimos realizar nuestro sacrificado trabajo. Tras un viaje muy divertido en coche en el que las risas no faltaron, alguna parada técnica para hacer un repostaje y no me refiero al coche llegamos a la capital del Albariño. Tras un paseo por sus empedradas calles y un poco de terraceo al sol nos dirigimos al Hospital, a la calle Hospital. El situación del local es magnifica, se encuentra en el primer piso de una solariega casa de piedra mientras en su bajo esta el Continental, su otro local en plan taberna. Curioso que un restaurador con una estrella Michelín tenga un local llamado Continental, otro gigante de los neumáticos.

Tiene un balcón en la entrada con un ambiente muy acogedor con una mesa y unas sillas para disfrutar de la placidez de Cambados.

Tras la pequeña recepción pasamos al comedor, donde la decoración con tonos oscuros logra una mezcla entre lo moderno y lo clásico bastante cómoda. La separación entre mesas es suficiente para no molestar ni ser molestados por los demás comensales. A todo el grupo de control nos pareció un ambiente agradable y nos sentimos muy cómodos.

Mientras esperábamos nos pusieron este rico aperitivo a base de anchoas.

En la carta tras hacer una presentación de su filosofía en la cocina nos muestra diversas opciones; Carta clásica, menú degustacion corto y Gran Menú Todo da Casa (80€). ¿Adivináis cual cogimos? Hemos venido a por todas y al Gran Menú decidimos enfrentarnos. Los RuRes somos así de insensatos.

Todas las sinfonías empiezan con una obertura, en este caso cóctel de albariño en dos temperaturas, en este caso una especie granizado de albariño al que posteriormente se agregaba una espuma caliente de albariño. Esta música no nos dijo nada y nos dejo un poco fríos literalmente.

Tras este comienzo un poco flojo llego un crujiente de algas, emulsión de erizos y codium que ya nos alegro las caras. Un plato sencillo en el que el mar tomaba las riendas de la partitura, algo que se repitió durante todo el concierto, sabores salinos, yodo…

Las ostras me gustan y cuando llego la ostra en falso guacamole no pude mas que esbozar una ligera sonrisa como cuando suena una melodía que te trae buenos recuerdos. La presentación del plato muy cuidada y como veis siempre con la trazabilidad del producto, Daporta 😉 

Como había dos intolerantes a las ostras tuvieron el detalle de cambiárselas por un tartar de vieira que no nos dejo indiferentes, ya empezábamos a tararear la musiquilla de fondo, mar, mar, mar…

La sinfonía fue “in crescendo” hasta llegar a los mejillones con tallarines de mar, un plato que me transporto a la playa de Raeiros el verano pasado. Sol, arena y mar con los que estaba jugando entre las pozas que deja la bajamar con Carla, la encantadora hija de unos amigos, buscando pececitos y pateiros como cuando era un niño, retorno a la inocencia. Cuando un plato te hace evocar buenos momentos esta logrando en ti un pequeño momento de felicidad.

Llego un momento muy importante, la sinfonía empezó con un juego musical de variaciones del mismo tema que se separaban por un momento para volver a unirse en un mismo ritmo, el suave ronroneo del mar. La clásica melodía de la navaja de mar acompañada de otro ritmo a base de un canelon de tartar de navaja. Un plato muy sorprendente y que repetiría con gusto.

Un poco de sosiego después de tanto ímpetu musical, un consome de pescados y mariscos para reconfortar cuerpo y alma. Se presentan unas zamburiñas, percebes, unas esferificacicones en el plato sobre los que se derrama con suavidad un potente caldo para finalizar el plato.

Llega el “intermezzo” y el bueno de Yayo como buen gallego nos obsequio con su particular interpretación de empanada de maíz y berberechos. Cuidada presentación de los berberechos equidistantes cual corcheas sobre el pentagrama formado por las migas del pan de maíz.

Y como para esto de la cocina y de la música hay que echarle huevos, pues una tortilla de camarones. Digamos que el huevo estaba desestructurado y sobre el formando un coro las colas de camarones.

Vamos con el clímax de la obra, un “allegro forte” con unos callos marinos base de carneiro al pil pil. El carneiro es un bivalvo que se esta intentando poner en valor ya que esta muy poco explotado y tiene un gran potencial como pudimos comprobar. La presentación del plato muy cuidada con la concha del carneiro para que sepáis de que integrante de la orquesta marina hablamos.

Las operas no acaban hasta que canta la soprano y ahí estaba nuestra vieira asada con caldo dashi acompañado de tallarines de wakame. Combinación sublime de ingredientes que nos encanto a todos los oyentes con esa vieira dando el do de pecho.

Tras tanto ímpetu llegaba el momento musical de relajación y esos fueron los postres con diversas piezas ligeras que ya os confieso que nos parecieron lo mas flojo de la degustacion. Empezamos con un plato llamado naranjas y limones a base de las frutas de sus explotaciones en forma de helado y gelatinas, señalar los sabores cítricos muy potentes que inundaban el paladar y el ambiente.

Tras los cítricos de su finca llego el otro protagonista de Cambados a base de albariño 100% que se mezclan en diversas presentaciones de la uva en un mismo plato, helado, gelatina, en crudo…

Nos despidieron los clásicos “petit fours” fueron el epilogo perfecto de esta obra coral, en la que las ultimas notas musicales de las perlas de chocolate, presentadas sobre una nacarada concha, merecen especial mención. ¡ Bravo !

Acabamos con un café de pota (2€) elegantemente servido, como si fuésemos marqueses saliendo de la Scala de Milán tras una agradable velada. Una critica voy hacer aquí, después de un menú degustacion y no precisamente barato que te cobren los cafés no me acaba de gustar, y no por los 2€ del mismo si no por una cuestión de estética En este apartado hay opiniones a favor y en contra, todas validas.

Hablemos de vino, al mando de la bodega esta Esther Daporta y tras dejarme un rato solo en la bodega me vino a asesorar, y tras una agradable charla los dos pensamos lo mismo, Leirana (22€). Un vino de Meaño, en pleno corazón del Salnés, a base de albariño. Un vino muy equilibrado, con la acidez justa y con un final muy largo que acompaño la velada musical perfecta.

El pan que nos acompaño era del país, con buena miga y acompañado con un poco de AOVE de Portugal.

Yayo Daporta nos ofrece en Cambados una experiencia muy gratificante en la que podemos conocer mas íntimamente la zona a base de sus propuestas en las que el mar domina el conjunto con la ayuda del siempre presente albariño. Como curiosidad podría deciros que la mayoría de los productos estaban recolectados, mariscados en un radio de un kilómetro del restaurante. Cocina de proximidad con mayúsculas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *