Farturas o Taberna de Carril, Vilagarcia de Arousa

Hoy quisiera hablaros de uno de los lugares que merecerian estar en el podio de restaurantes especializados en marisco, La Taberna de Carril o más conocido por el Farturas por los lugareños. En primer lugar una recomendación, no admiten reserva asi que o llegar temprano o muy tarde para no tener que esperar.De entrada avisaros que como el propio nombre indica es una taberna, no espereis lujos ni un servicio que haya estudiado en la escuela de hosteleria. Aqui lo que nos venden es una materia prima, marisco, de alta  calidad sin preparaciones rebuscadas. Y lo cumplen de sobras.

El local esta divido en dos partes. La primera es la taberna propiamente con la barra donde suele haber los tipicos parroquianos tomando unos vinos. La segunda es un pequeño comedor  forrado en madera y grandes cristaleras lo cual le da luminosidad y calidez al conjunto. Las vistas son a la carretera y unas casa. Si os sirve de consuelo a menos de 50 metros esta el precioso paseo maritimo que va de Carril a Villagarcia. Lo recomiendo para hacer la digestión y o bajar el Albariño.

La carta es corta y basada en productos del mar, principalmente marisco. Aqui os recomiendo pedir la mariscada ya que podreis degustar un poco de todo el surtido del local con las lógicas variaciones de temporada. En este caso se componia de cigalas, camarón, unas deliciosas necoras locales (no escocesas ni irlandesas), percebes y un centollo con su salsita en el caparazón. Todo estaba delicioso y como detalle indicar que los percebes estaban calentitos lo cual a todos los comensales nos agrado. Las cigalas salian con facilidad de su cascara y los camarones estaban jugosos no secos como en otros lugares.

La carta de postres muy sencilla, los tipicos helados de industriales y cuatro variedades de tarta, orujo, queso, castañas y almendra. Y el postre gallego por excelencia queso con membrillo. Nosotros nos decantamos por la tarta de orujo (mucho orujo) procedente de confiteria muy esponjosa y que tapo el marisco de manera excelente en el estomago. Para finalizar tomamos los cafes , habia de pota (pemitidme hacer una llamada de atención a los locales para que ofrezcan nuestro café de pota, es muy facil y un detalle de agradecer) y chupitos. Nos trajeron una cafetera y nos servimos nosotros mismos el cafe. Con los chupitos no hicieron lo mismo, no nos dejarón las botellas en la mesa.

Hablemos del vino, la bodega tambien es muy corta pero lógico ya que es una taberna, seis albariños, cinco riojas y cuatro ribeiros con precios muy ajustados. Tienen ribeiro de barril pero en una zona de albariño que te ofrezcan ribeiro de barril casi es un sacrilegio. Queriamos un Martin Codax y tras un mal entendido con la camarera al final acabamos con un Burgans (13€) de la misma bodega que acompaño dignamente la comida.

Y ahi tenemos la dolorosa 140.30€ para cuatro personas.

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